• H.·. Dionisio

¿Debemos guardar silencio?


Rusia y Ucrania están tristemente de actualidad.


No es ni mucho menos el único conflicto armado que hay en el mundo en estos instantes, pero sí es del que más se habla en estos días. Probablemente, y aunque no debiera ser así, por la visión euro-centrista predominante.


Dejando esa reticencia a parte, la situación me hace cuestionarme: ¿Debemos guardar silencio cuando estamos siendo testigos de una guerra con las terribles implicaciones que ello conlleva?


Personalmente, no lo creo. Se supone que entramos en masonería para recorrer un camino de trabajo individual en el que, gracias al esfuerzo propio y al apoyo de nuestros hermanos, podamos llegar a convertirnos en la mejor versión posible de nosotros mismos.


Ser mejores en todas y cada una de las facetas de nuestra vida. Como seres sociales que somos, no deberíamos olvidar que es importante aportar lo que podamos a la sociedad, aunque solo sea un pequeño grano de arena.


Cada uno de nosotros "recibe un salario" al participar en las tenidas. Por eso, deberíamos compartirlo fuera.


Puede que haya hermanos que tengan dudas sobre la conveniencia de tratar temas políticos si en su obediencia es un tema en principio excluido del debate. Yo creo que no hay justificación cuando hablamos de una situación dramática con millones de vidas en juego.


Se trata de debatir desde una perspectiva humanista. No es necesario buscar causas, culpables, o defender una ideología u otra. Mucho menos se trata de una discusión partidista.

Más bien creo que se trata de reafirmarnos en que en una guerra todos perdemos. En que nuestros valores de libertad, igualdad, fraternidad, tolerancia y justicia, son más necesarios que nunca.


Se trata de defender la vida y de defender los Derechos Humanos. No solo dentro de los talleres, si no entre nuestra familia y entre nuestras amistades, haciéndolo extensible a todos los círculos donde nos sea posible.


En definitiva, creo que por encima del deber para con la patria, tenemos el deber de defender el amor y la paz.

En estos tiempos que corren, animo a leer o releer la Declaración Universal de Derechos Humanos como un material interesante para la reflexión y para compartir en Logia y fuera de ella. No olvidemos que se trata de un documento cuyos valores tienen una fuerte inspiración masónica, y por lo tanto puede ser una excelente herramienta para la educación y para la lucha contra la ignorancia mediante su socialización.


Es cuanto,


Q.·.H.·. Dionisio


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